viernes, 11 de abril de 2014

Los dosmiles de la Sierra de Gador

   Hoy paso a relatar una ruta que hice la semana pasada con mi amigo Diego, en la parte más bonita de la inmensa mole que es la Sierra de Gádor. Mi intención era la de conquistar El Morrón de la Launilla, pico más alto de la Sierra de Gádor (Cordillera Penibética), en la provincia de Almería con unos 2249 metros sobre el nivel del mar. Enclavado en el municipio de Dalías, en la zona conocida como El Pelao, es la cota máxima entre todos los Morrones de la Sierra de Gádor, cercanos en altitud. Partimos desde el Arroyo de Celín (559 m snm), todavía de noche, pero empezando a aclarar el día. Aquí el desnivel es fuerte y nada más comenzar la ruta, empezamos una fuerte ascensión. Llegamos al Cortijo Clavero (1195 m) en algo menos de 4 km. Aquí se puede continuar recto ascendiendo hasta fuente alta, pero nosotros giramos a la izquierda dirección a Chiclana y Cortijo Robles.






   Llegamos a Cortijo Robles, Pecho Cuchillo, y refugio de la Covacha, recorriendo unos senderos de gran belleza y con unas vistas espectaculares al Campo de Dalías y poniente almeriense con su mar de plástico. Toda esta zona tiene una amplia red de caminos y senderos que la hacen una sierra muy abierta al senderismo, trail running y MTB entre otras actividades de montaña.
Refugio La Covacha

   Continuamos hasta que llegamos al cortafuegos de la Retumba, con una fuerte pendiente ascendente en la que ascendemos 420 m en tan solo 1,3 km. Esta ruta la llevaba cargada en el gps, y finalizando la ascensión del cortafuegos interpreté que había que girar a la derecha, metiéndonos entre los pinos en lo que al principio parecía un sendero que pronto desapareció y tuvimos que continuar campo a través con la ascensión hasta llegar a la loma en donde encontramos al fin el carril por el cual continuar. Si alguien sigue esta ruta, que en el cortafuegos (km 11) siga ascendiendo en línea recta. Continuamos  por la pista con una suave bajada hasta llegar a la balsa del Sabinal. Aquí seguimos por la izquierda para dirigirnos al morrón de la Lagunilla. Continuamos una suave ascensión en la cual ya sobrepasamos los 2000 m de altitud, hasta que nos desviamos a la izquierda por un sendero que sube en fuerte pendiente hasta la cima sur del Morrón de la Bandera (2220 m), donde agonizan las ruinas de lo que en su día fue un observatorio astronómico y que ahora debe de aprovechar el pastor de la zona ya que los excrementos de cabra son abundantes. Llegados a este punto se ve que teníamos muchas ganas de acabar que no me paré a comprobar en el gps que había alcanzado la cima de la Sierra de Gádor y creí que ya estábamos en el Morrón de la Lagunilla, así que después de comernos unos bocatas al cobijo de las ruinas del observatorio, volvimos a bajar por donde subimos para continuar dirección a Nuevo Mundo. También nos faltó coronar la cima norte del Morrón de la Bandera o de los franceses, donde se encontraba el vértice geodésico, la cual estaba a muy poca distancia y separada de nuestra posición por el Collado de Balsilla Alta. Todo esto lo he comprobado después en Google earth, así que ya tenemos excusa para volver a la zona y coronar el techo de la sierra de Gádor, ya que nos quedamos unos 30 m por debajo.

En esta foto se pueden apreciar las ruinas del observatorio.

Señalando nuestro próximo objetivo, Nuevo Mundo


   Desde esta altura teníamos unas fabulosas vistas del resto de los Morrones, Las cumbres cubiertas de nieve de Sierra Nevada, Sierra de la Contraviesa, Sierra Alhamilla, y las costas del mar mediterráneo desde la provincia de Granada hasta Cabo de Gata.

   Después de reponer fuerzas comenzamos el descenso por nuestros propios pasos hasta el cruce en el refugio de el Sabinal donde ahora continuamos recto siguiendo por vista en descenso durante 10 km. Aquí es cuando empiezo a notar más las molestias en la base del dedo gordo del pie izquierdo, y es que el domingo anterior tropecé con una piedra llevándome un fuerte golpe en esa zona. A partir de este momento tengo bastante dolor, sobre todo en las bajadas, así que tenemos que ir a un paso por debajo del que nos gustaría, pero me he empeñado en terminar la ruta.  Termina la bajada y seguimos ascendiendo, pero como ya hay ganas de acabar, sobre el km 32 realizamos un pequeño atajo campo a través pasando por el refugio de el Cordero. Enlazamos de nuevo con la pista que nos lleva hasta el cruce con Nuevo Mundo, pero como son 5,4 km de desvío entre la ida y la vuelta decidimos dejar la subida a este para otra ocasión, así que continuamos el descenso hasta Fuente Alta.

   Antes de continuar el descenso, decido tomarme un ibuprofeno para que me alivie el dolor que tengo en las bajadas, y es que la zona inflamada no me afecta a la hora de correr pero me duele con el contacto con la zapatilla, que es mayor en las bajadas. Tengo temor a ver como termino ya que nos espera una gran bajada en la que en algo más de 10 km haremos un descenso de 1420 m hasta llegar al punto de partida.


   En Fuente Alta nos paramos a reponer agua ya que vamos secos, y esta nos sabe a gloria entre lo fresca que está y lo bien que nos sabe.
   Seguimos el descenso por carril hasta que el el km 36,2 giramos a la derecha para seguir por el sendero de pequeño recorrido PR-A 113. Un bonito sendero que discurre en fuerte descenso entre bosque de pino. Aquí parece que el ibuprofeno está haciendo su efecto y puedo correr sin mucho dolor, así que acelero la marcha mientras Diego sigue detrás de mi con su cachondeo debido a mi lentitud, cosa que paga al tener un par de resbalones y ahora soy yo el que se ríe.
   Por fín, después de una larga ruta de algo más de 7 horas y 44 km de distancia, en los que hemos superado unos 2300 m de desnivel positivo y otros tantos de negativo, conseguios llegar al arroyo de Celín con sus aguas frescas y cristalinas que nos vienen de maravilla para refrescar nuestros doloridos pies.




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1 comentario :

  1. Por si fuera interesante o de utilidad para ti o para los lectores de tu web, tengo publicado el siguiente blog:
    http://plantararboles.blogspot.com
    Se trata de una manual breve y sencillo para que los amantes del monte y del campo podamos reforestar, casi sobre la marcha, aprovechando las semillas que nos dan los árboles y arbustos autóctonos de nuestra propia región.

    Salud,
    José Luis Sáez Sáez

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