viernes, 28 de septiembre de 2012

VI MARATÓN XTREME LAGOS DE COVADONGA 2012

   Ya estoy en casa después de una semana de vacaciones por el norte de España y de mi participación en la sexta edición de esta prestigiosa prueba asturiana. Voy a intentar hacer la crónica de esta carrera aunque me va a ser difícil expresar con palabras lo vivido ya que han sido muchas horas de disfrute y emoción y aunque parezca increíble, nada de sufrimiento.
   Para el que se encuentre este blog por primera vez y no conozca mis antecedentes, recordaré que un mes y medio antes de la carrera tuve una caída muy seria en el monte y me hice un esguince de grado dos el cual me impidió correr y casi ni andar durante todo el mes de agosto, con lo cual había muchas posibilidades de que no lograra si quiera estar en la línea de salida. Pero como soy muy cabezón y además tenía mucha ilusión de realizar esta carrera que llevaba planeada hace meses, fui a sesiones de fisioterapia y comencé a andar con muchas molestias y muletas y contra todo pronóstico, el día 3 de septiembre logré trotar, no sin algo de dolor, unos 6 kms y a partir de aquí fui poco a poco trotando con menos molestias así que conforme iban pasando los días, cada vez tenía más esperanzas de poder al menos correr unos pocos kilómetros por los Picos de Europa. Y llegó el día de partir hacia el norte con mucha ilusión y también muchas dudas, por la falta de entrenamiento en agosto y sobre todo por no saber cómo se comportaría mi tobillo durante tantos kilómetros por terreno de montaña totalmente desconocido para mí, con mucho mucho desnivel, más teniendo en cuenta de que no está recuperado del todo y aún está algo inflamado.
   Nuestro primer destino fue León, en casa de Iván y Raquel, unos anfitriones de lujo que nos han hecho sentir como uno más de la familia y que aprovecho la ocasión para agradecerles enormemente lo bien que nos han tratado, da gusto conocer a gente como vosotros de verdad, he pasado unos días inolvidables, sois unas maravillosas personas, no cambiéis.
   Tras unos días en León, el viernes partimos hacia Cangas de Onis (Asturias) y el sábado por la tarde fuimos a recoger los dorsales.
   Después de recoger los dorsales conocí a dos amigos de Iván, Raulín y Toño, muy enrollados y con los que compartiría gran parte de la carrera. Tras tomar un refresco e intercambiar impresiones, pasaron por allí dos cracks, primero Miguel Heras y luego Oihana Kortazar, que son dos campeones y que como era de esperar, fueron los ganadores de la prueba. Iván, que vió mi sorpresa al ver a Miguel Heras, se empeñó en sacarme unas fotos ya que yo no me hubiera atrevido a pedirlo debido a mi timidez y tengo que decir que los dos fueron muy simpáticos y atentos.

    Después nos fuimos a ver la presentación de la prueba y una vez finalizada nos despedimos de Raulín, Toño y sus parejas y nos fuimos al hotel donde nuestras esposas estaban ya cenando. Tras una buena cena nos fuimos a la cama después de preparar todo para la carrera.
    Menuda noche pasé, no dormí casi, además de por los nervios, porque hacía mucho ruido fuera y Eva y yo pensábamos que era lluvia así que estaba acojonado porque me había dejado el impermeable. Pero cuando a las 6:40 am suena el despertador y salgo fuera, menuda sorpresa, todo el ruido era por el viento que había azotado fuerte todo el viento y movía los árboles, pobres de nosotros que no estamos acostumbrados a ese ruido del bosque. Además el aire venía sorprendentemente muy caliente así que se confirmaba la previsión del tiempo que ponía en mi móvil, que a las 5 am ponía 28 grados y estando en el norte no me lo creía. Aliviados por la ausencia de viento aunque ahora un poco mosca por tanto viento, nos ponemos en marcha y vamos comiendo un bocata de jamón y queso que Raquel tan amablemente nos hizo la noche anterior, así que yo voy conduciendo y dando cuenta del bocata en dirección a El Repelao, lugar cercano a Covadonga desde donde tendría lugar la salida.
   Llegamos a El Repelao a las 7:15, aún con la oscuridad de la noche, pero allí el ambiente a carrera ya se palpa por todas las esquinas, vamos viendo corredores y buscando a Raulín y Toño hasta que los encontramos y nos dirigimos a la meta para pasar por el control de chip. Aquí el ambiente es increíble, todo el mundo con cara de ilusión y con ganas ya de empezar a trotar. Yo estoy muy contento y emocionado de poder estar allí, más cuando debido a mi lesión, ha habido muchos momentos en los que he dudado de ello, aunque nunca he perdido la fe el que podía hacerlo.
   A las 8 de la mañana comienza la cuenta atrás y comenzamos a correr por una pista asfaltada que tras unos 800 metros dejamos para adentrarnos en el bosque y coger un estrecho sendero, donde empieza la fiestas y es que en apenas 2 km subimos un desnivel de 600 m, por el que es muy difícil adelantar y pronto comenzamos a caminar en fila india con una fuerte subida, zigzagueando en dirección a la Cruz de Priena. Cuando comenzamos la subida, abro los bastones y con lo torpe que aún soy con ellos (es mi primera carrera con bastones) tardo un rato en colocarlos en el tamaño adecuado así que cuando me doy cuenta, mis compañeros ya me han sacado unos metros, y me cuesta bastante alcanzarlos, teniendo que salirme del sendero y pisar las plantas para poder ir adelantando a los que se iban dejando. 
   A estas alturas, el sol ya empieza a iluminar poco a poco el paisaje y nos regala un amanecer espectacular que se quedará grabado en mis retinas al igual que todo el resto del recorrido. Dice la leyenda que Don Pelayo ganó aquí la batalla a los musulmanes lanzándoles piedras desde la cumbre, menos mal que el domingo no se encontraba allí. A estas alturas las vistas ya son espectaculares, y cuando uno se permitía el lujo de parar un momento a contemplar el paisaje, al mirar hacia abajo se contemplaba una serpiente de más de 400 participantes, con la Basílica de Covadonga al fondo, "espectacular". Al mirar al frente, se veía el Macizo Occidental con la Torre Santa María en primer término y el Central con Torrecerredo imponente con sus 2648 metros te hacían sentirte afortunado por poder vivir estos momentos.

   Vamos poco a poco devorando kilómetros, mientras contemplo paisajes increíbles. A partir de la primera subida la carrera iba por una cresta preciosa y entretenida, pero que el fuerte viento no nos deja disfrutar y hay momentos en los que temo que no pueda mantenerme en pie y que con continuos sube-bajas te llevaban a la Huesera, mundialmente famosa por ser escenario del ciclismo en la Subida a Los Lagos de Covadonga. Aquí me quedo un poco rezagado debido a que mis compañeros de aventura están fuertes y yo no quiero correr, aunque me sobran las fuerzas, por miedo a que un traspiés en este sendero de piedras y con fuerte viento, me tuerza mi malogrado tobillo porque en mis adentros se que es lo único que me puede hacer abandonar y no llegar a meta. Veo que Iván se debate entre seguir con sus colegas o esperarme y como buen amigo que es, opta por esperarme, cosa que hace sentirme mal.
   Llegamos al primer avituallamiento, donde están Raulín y Toño repostando y esperándonos. Reponemos líquidos, menos mal que llevo mochila porque en esta carrera no habría aguantado solo con beber en los avituallemientos, ya que podías tardar más de una hora entre cada avituallemiento y contra todo lo esperado por estar en el norte, el calor hizo bastante presencia. 
  
   Tras el avituallamiento subimos por una de las pocas pistas anchas que tiene toda la prueba, con fuertes desniveles, hasta la Vega de  Comeya, una planicie redonda rodeada por todos sus costados por montañas como si fuera un cráter de un volcán y con un verde asturiano que inunda mis pupilas. Todo el verde solo está salpicado por las innumerables vacas que pastan a sus anchas y nos miran con indiferencia mientras pasamos a su lado. No me paro a contemplar y deleitarme con las vistas por no quedarme rezagado, pero es que si me parara en cada uno de los parajes alucinantes que he visto, no habría llegado a meta ni en 20 horas. Nos dirigimos hacia el punto que da nombre a la carrera, los lagos de Ercina y Enol. Una fuerte y corta subida pasando por las minas de Buferrera, donde pasamos por un túnel excabado en la roca, pisando un carril por donde circularían los toboganes cargados de mineral. Adentrarse dentro de este túnel fue una experiencia asombrosa ya que en interior tengo que ir agachado para no dar con la cabeza en las rocas y en plena oscuridad avanzo no sin reticencias consolado con que si el que llevo delante no se ha caído es porque no hay ningún obstáculo en medio del camino. Tras el túnel, una fuerte subida pavimentada nos lleva hasta el 2º avituallamiento.
    Pasamos junto al lago Ercina y seguimos subiendo, llegamos al Refugio de la Vega de Enol, tras el cual tocaba subir a la Porra de Enol, que con algo más de 1200 metros era el punto más alto de la carrera. Aquí el sendero permite correr pero no puedo contemplar el paisaje sin pararme ya que un pequeño despiste me puede mandar directo al traumatólogo así que echo unos pequeños vistazos al paisaje para retener en la memoria el maravilloso paisaje que tengo a mis pies.
   A partir de aquí casi todo es bajada hasta Covadonga. Primero pasamos junto al lago hasta tal punto que si te descuidas pisas dentro de sus aguas. El trazado nos lleva por un punto que discurre entre el Lago Enol y una pared de roca que solo deja un pequeño sendero estrecho, lleno de barro y con rocas en el cual tengo que extremar las precauciones por mi temor a una torcedura del tobillo.
   A partir de aquí, tengo algunas lagunas y no recuerdo los lugares exactamente por su orden cronológico, no se si son antes o después, pero hay que tener en cuenta que fueron muchas horas corriendo y viendo parajes de increíble belleza. Recuerdo que después de pasar junto al lago cruzamos una carretera y vuelve otra subida fuerte. El tiempo "empeora" un poco, nos cae algo de lluvia pero más que fastidiar, se agradece ya que es fina, dura poco y nos refresca.
   Llegamos a una bajada impresionante donde el terreno es todo cubierto de hierba como si fuera un campo de césped en la cual me emociono y tomo velocidad dejando a mis compañeros atrás, los cuáles se piensan que voy demasiado rápido y puedo pagar estos excesos más adelante. Llegamos a un avituallamiento en donde me lo tomo con tranquilidad y espero a que llegue el trío. A partir de aquí noto que las tornas han cambiando y ahora no es a mí a quien tienen que esperar y tengo la sensación de que podría ir más rápido, pero parece que Toño tiene problemas y se va quejando mucho y es posible que no termine la carrera.
    Seguimos por parajes increíbles y yo sigo disfrutando muchísimo sin tener ni un momento de flaqueza todavía. Nos adentramos en un bosque húmedo, con una bajada por un camino estrecho rodeado de magestuosos árboles caducifolios con inmensos troncos tapizados de musgo. El camino está acolchado por las hojas que han caído ya en un preludio del incipiente otoño y yo alucino tanto por esta bajada que no paro de "que bonito" y grito que jamás había corrido por un terreno tan blando. Los que iban a mi alrededor pensarían que de dónde había salido este chiflado, jaja.
    Seguimos por una bajada rompepiernas, llena de piedras, que nos conduce a Covadonga donde llegamos al avituallamiento y están allí esperando las chicas de Raulín y Toño, que nos han ido esperando en diversos tramos de la carrera y a las que tengo que agradecer gran parte de las fotos. Iván y yo nos mosqueamos porque no están las nuestras y ya han pasado algo más de 4 horas y nos hacía ilusión verlas. Nos recargamos las mochilas, bebemos y comemos un poco y seguimos subiendo las escaleras de Covadonga, esquivando los turistas que nos miran con asombro y muchos de ellos nos animan a seguir.
    
   Al llegar al punto alto de Covadonga, justo en la salida que nos volverá a meter otra vez en el bosque vemos a Raquel y Eva que están con Álex, hijo de Iván, con su perro Nilo y con mi niña, Teresa. Como se puede apreciar en la siguiente foto, mi alegría es inmensa.
   Estamos en el kilómetro 25 más o menos y hemos llegado casi una hora antes del cierre de control, con lo que no vamos mal del todo, pero Toño decididamente se retira aquí y además Iván dice que va muy mal, le duelen los pies y una rodilla, pero sigue porque quiere acompañarme hasta el final. Tomamos un poco de ibuprofeno para quitar los dolores, a mí no es que me haga mucha falta pero me molesta un poco el tobillo debido a que hasta aquí ya he tenido 3 pequeñas torceduras del tobillo lesionado, aunque nada grave, pero es lo que más me ha condicionado para no correr más rápido, sobre todo en las bajadas.
   Nos despedimos de la familia y seguimos Raulín, Iván y yo en dirección a una subida que a estas alturas de la carrera ya hace mella en nuestras piernas.
   En estos instantes, el campeón de la carrera, Miguel Heras, ya está entrando en Cangas de Onís. Menuda máquina, 4horas y 15 minutos en realizar una maratón de esta dureza, donde apenas corres por terreno llano, todo son continuas subidas y bajadas, puff, ¡qué crack!.
   Comenzamos una subida de unos 3 kilómetros en donde Raulín va muy preocupado por Iván que tiene mala cara y no para de animarlo. Iván y yo le decimos que tire, que nosotros llegamos juntos a meta aunque sea a rastras, pero el se queda con nosotros un buen rato hasta que decide irse y nosotros continuamos a ritmo constante. 
   Pasamos junto a un voluntario que nos dice nuestro puesto en carrera, el 226. Pienso que no está nada mal teniendo en cuenta los casi 450 participantes que había en la salida, aunque todavía queda mucha carrera, la peor parte, los último 15 kilómetros, aunque yo por ahora sigo bien y disfrutando como al principio.
   Los siguientes 10 km son un contínuo sube y baja por terreno técnico. La mayoría de lo que nos queda es bajada, pero para los que no sepan de esto, a estas alturas las bajadas muy pronunciadas también duelen y mucho a las piernas y las pocas subidas que nos quedan, se me hacen durísimas y veo a mucha gente tirada con dolores musculares y que no pueden levantarse. En una subida, me da un amago de tirón en el muslo izquierdo y pego un pequeño grito y una guiri que va delante me dice que ella va igual. Consigo seguir subiendo gracias a los bastones intentando hacer las fuerzas con los brazos y forzar lo mínimo las piernas y parece que me funciona y me pego a la guiri que no consigo adelantar debido a lo estrecho del sendero, si se puede llamar sendero. Al llegar arriba, cuando estoy a punto de adelantarla, la mujer pega un grito y cae de espaldas encima de un matorral. Tiene fuertes dolores en una pierna y me paro aunque no se que hacer, así que Iván le coge la pierna y se la estira. Le damos bebida y barritas energéticas y nos quedamos un rato con ella hasta que se recupera. Van llegando corredores y parece que todos estamos más o menos igual ya que ninguno pasa corriendo y un par de ellos se paran y cogen también barritas. Este Iván si que va preparado. Cuando la chica se recupera seguimos detrás de ella, y vaya si le sentó bien las barritas y la bebida que coge un ritmo fuerte que Iván sigue y yo me quedo un poco atrás. Seguimos a un ritmo un poco fuerte para mi gusto y vamos adelantando a corredores hasta llegar al siguiente avituallamiento en donde la guiri se queda esperando a una amiga la cual no paró cuando nosotros la estábamos ayudando, así que nosotros seguimos y cogemos una senda la cual me quedó grabada por su encanto. Una bajada no muy pronunciada, estrecha y entre helechos que solo dejaban ver las cabezas de los corredores que llevaba delante era una imagen increíble que me hacía olvidar los kilómetros que llevaba encima. Andaríamos ya por el kilómetro 35 y seguimos adelantando a corredores, lo cual nos indica que hemos gestionado muy bien las fuerzas.

   Es increíble, pero ya acercándonos al kilómetro 40 y no noto cansancio en exceso y no ha habido ni un momento en el que lo haya pasado mal. El sol brilla con fuerza y la temperatura es sorprendentemente alta para estar en Asturias aunque yo que me he preparado en Almería en pleno verano no lo sufro tanto como los del norte menos acostumbrados a estas temperaturas. 
   A estas alturas ya la sonrisa no se me quita de la cara siendo sabedor de que ya no habrá nada que me impida llegar a meta y me emociono tanto que voy corriendo muy fuerte y es Iván el que me tiene que retener y decirme en varias ocasiones que baje el ritmo.
   Llegamos a una bajada muy técnica que se me hace larga y al final me dice un voluntario que tenga cuidado con el salto y menudo salto. Tenemos que bajar varios metros y yo con mi tobillo no me atrevo a caer de golpe al suelo, menos mal que hay una cuerda donde agarrarse y un voluntario abajo que nos ayuda, ya que a estas alturas no estamos para saltos, además de mi cercana y mala experiencia con uno de ellos. Mientras estoy bajando torpemente por la cuerda Iván sigue con sus bromas y dice "es que es del sur". Estos norteños se piensan que solo hay montañas allí, como alguna vez se anime a visitarme le voy a hacer una ruta que se va a enterar, jajaja.
   Seguimos ya andando por la última subida y veo el punto kilométrico 41, puff, no me lo creo, esto ya está hecho, pero a Iván y a mí se nos antoja que la meta queda todavía muy lejos así que cuando pasamos al lado de unos voluntarios les preguntamos que si de verdad solo queda un kilómetro y nos aseguran que si. A partir de aquí todo es bajada y adelantamos a dos corredores que no van muy sobrados y poco después me da un tirón en el muslo derecho que me duele bastante y no puedo correr. Me paro y nos adelantan los dos de antes, descanso unos segundos e Iván me dice que yo no llego con cachondeo y yo pienso, yo llego a meta aunque sea arrastrándome. Y es que llevamos más de 7 horas corriendo y el corte de crono está en 8 horas.
   Parece que me recupero bien y comenzamos a trotar de nuevo. Llegamos a la carretera asfaltada de Cangas de Onís y al pasar junto a un fotógrafo este nos da la enhorabuena. Se me estremece todo el cuerpo de la emoción y nos metemos por el pasillo que la organización ha cercado hasta la meta. Corremos entre los espectadores que nos animan y aplauden y mis pies van solos. Alcanzamos de nuevo a los dos corredores de antes pero nos cortamos de adelantarlos justo antes de la meta así que seguimos detrás de ellos. Parece mentira pero a estas alturas si no fuera por los corredores que nos cortaban el paso habría sido capaz de esprintar y llegar a meta a toda velocidad ya que la adrenalina de ver la meta me da una energía que no se de donde sale después de tanto esfuerzo.
   Cruzamos la meta con gran emoción aunque no se me saltan las lágrimas como cuentan muchos corredores en su primera maratón, pero poco faltó. Nos abrazamos con la familia y nos dirigimos a las piscinas de agua fría que han dispuesto para aliviar nuestras sufridas piernas. 
Se puede apreciar por el blancor de mi camiseta, la sal perdida por los litros de sudor segregados.


    Destacar la gran organización y agradecer a todos y cada uno de los voluntarios lo bien con nos han tratado y animado durante toda la carrera.
   Al final llegamos en tiempo, tardando 7 horas y 25 minutos y eso que hicimos dos paradas largas, la de Covadonga y en la que ayudamos a la guiri.
   Mi puesto ha sido el 213, con lo cual adelantamos a 13 corredores desde el kilómetro 30, que en realidad fueron más ya que en la parada con la guiri nos adelantaron unos cuantos.
   Estoy muy satisfecho y no puedo expresar con palabras lo que ha sido para mí esta carrera, más teniendo en cuenta todos los antecedentes. Solo decirles a los amigos y familiares que no creían que lo pudiera hacer, que no saben el poder que tiene la mente y lo que una persona motivada puede llegar a lograr. Como decían Iván antes de la carrera, yo iba hiper motivado y es más importante la fuerza mental que la física en una prueba de esta dureza.
   Agradecer también su paciencia a Eva y Raquel, que nos esperaron durante las más de 7 horas que estuvimos corriendo y que lo pasaron mal en algunos momentos mientras esperaban en meta y el locutor no paraba de decir la dureza de la prueba, que los corredores estábamos sufriendo mucho y que muchos se habían retirado. Además ellas vieron a muchos llegar en muy malas condiciones.

   VIDEO DE MI PARTICIPACIÓN:



   VÍDEO DE LA ORGANIZACIÓN: 


   RESULTADOS:

   Puesto: 213 de 450 participantes. 330 llegados a meta.
   Tiempo: 7h 25 min 
   Distancia: 42 km
   Desnivel acumulado: 6000 m


   PERFIL:


   ITINERARIO:  
Run.GPS Community Run.GPS Mobile Sports GPS Software






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sábado, 22 de septiembre de 2012

Carta de un maratoniano veterano a un novato

Mañana domingo será el gran día y es que me enfrentaré a mi primer maratón y además de montaña. A los 42 km de distancia hay que sumarle un desnivel acumulado de 6000 metros, casi nada. Aún no se si lograré terminar debido a mi reciente esguince de tobillo que aún no está curado del todo y por la consiguiente ausencia de entrenamiento durante todo un mes, pero tengo claro que voy a hacer todo lo que pueda, lo malo es que el limite está en 8 horas y en buenas condiciones esto no me preocuparía pero ahora no se como me irá, pero bueno, el trabajo ya esta hecho y solo queda esperar que el tobillo aguante como un campeón.
   El motivo de esta entrada es compartir una carta que he encontrado en la web, la cuál es bastante emocionante para alguien como yo que se va a enfrentar al reto de realizar su primer maratón, espero poder cruzar la meta y sentir todo lo que describe la carta. Sin más preámbulos aquí la tenéis:

   "Querido amigo, futuro maratoniano:
Sólo unas líneas para desearte toda la suerte del mundo en lo que seguro va a ser una de las experiencias más intensas de tu vida: ¡Tu primer maratón!. Debes tener en cuenta que terminar un maratón está solo al alcance de unos pocos por lo que en este primer maratón tu única meta debe ser llegar a la meta. No importa el tiempo, ¡en absoluto!
Terminar un maratón exige mucho carácter, una gran inteligencia, mucha dedicación, una gran fuerza de voluntad, una gran nivel de paciencia y una gran capacidad de sufrimiento … En definitiva, exige ser una persona íntegra y un poco distinta al resto de los mortales … exige ser un maratoniano en todo el sentido amplio de la palabra. ¡Es una forma de vida!
Me imagino que en los últimos momentos estás nervioso y tienes muchas dudas sobre cómo va a transcurrir la carrera. Hay muchos amigos tuyos, familiares, compañeros de trabajo, conocidos que van a estar pendientes de ti. ¿Terminará nuestro buen amigo?, ¿o no? .. ¿Qué marca hará? .. Nos ha estado dando el co…. durante todos estos meses y ha llegado la hora de la verdad.
Amigo, me imagino y es muy posible que en estos momentos estás acojonado ante la aventura de mañana, y es normal. El juego emocional que es la aventura del maratón ha comenzado para ti y tienes que empezar a disfrutar de él. Pero lo más duro del maratón, que es el entrenamiento de los 4 ó 5 meses anteriores lo has superado ya y con nota, por lo que no hay razón alguna para que estés tenso o atenazado en estos momentos.
Deja la euforia para el momento que cruces la línea de meta. Durante los 10 primeros km disfruta de la fiesta, hazlos muy, muy despacio, no te dejes arrastrar por la gente; éste es el tramo de la carrera en el que más conservador debes ser, reserva muchas fuerzas que a buen seguro te van a hacer mucha falta en los últimos 7 km. En teoría deberías llegar al km 10 sin despeinarte, casi sin sudar. A muchos de los que ahora te están adelantando como una exhalación les vas a pasar tú en los últimos 12 km. Insisto, las fuerzas que ahorres en este tramo son las que te llevarán a la gloria al final.
Entre los km 10 y 25 quizás debieras correr a un ritmo un poco más rápido pero es clave que sigas siendo super conservador. Recuerda: el maratón es un juego emocional. Disfruta de la fiesta del maratón. Ten muy en cuenta cuando llegues a la media que todavía no has hecho nada, ¡TODAVIA NO ERES UN MARATONIANO!
Cuando llegues al km 25, si lo has hecho bien, es posible que los signos de cansancio todavía no hayan aparecido. En los km 29, 30 ó 31 es donde aparece el famoso MURO si no has sido conservador en los primeros 25 km. Empezarás a ver a gente tirada y pasándolo mal… No pienses todavía ni por un momento en el km 42 … Sería una trampa mortal: cuando llegues al km 35 te vas a sentir mucho mejor que en el 34 …
Compañero, has llegado al mítico punto del km 35, ya sólo te quedan 7 km. Es el maratón en su máxima expresión. Será una mezcla de rabia, euforia, dolor, fatiga, cansancio, sentimiento puro, emociones a flor de piel, determinación absoluta. Si has sido conservador hasta este punto, es una mezcla explosiva de sensaciones maravillosas que es lo que hace grande, muy grande a esta prueba. Es ahora donde por primera vez deberías de empezar a pensar en el km 42.
Ahora no hay que correr con las piernas, ni con la cabeza, ni con el corazón, hay que correr con el alma. Vive intensamente los últimos 200 mts finales. Lo que vas a experimentar una vez que pases la meta y durante las 2 horas siguientes va a ser algo muy personal y muy íntimo, que no lo podrás describir a nadie pero es lo que en definitiva te hará volver a correr otro maratón."
¡Eres un tío muy grande! No me cabe duda de que a partir de ese domingo voy a tener otro amigo maratoniano!
Qué envidia me estás dando, campeón.
Espero que tu segundo maratón lo corramos juntos.
Un fuerte abrazo
y me cuentas el lunes."
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sábado, 25 de agosto de 2012

Francisco Contreras (Super Paco) en la tele.

De nuevo hago una entrada dedicada a esta entrañable persona que es Paco Contreras, ya conocido como Súper Paco. Es admirable el espíritu de este hombre de 74 años. Esta vez traigo un vídeo de un reportaje de noticias de la cuatro y otro vídeo de los británicos Andalusian Stories, en español y con subtítulos en inglés. Más abajo su currículum ultrero donde llama la atención sus más de 40 carreras, muchas de ellas con kilometrajes superiores a los 100 km y todas hechas a partir de sus 67 años de edad, increíble. En estos momentos en los que estoy lesionado y ya 3 semanas sin poder correr lo más mínimo, esto me da esperanzas de que se puede disfrutar de este deporte mucho tiempo.

Aquí los vídeos:


Y su currículum:


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domingo, 19 de agosto de 2012

Crónica de mi última sesión de entreno accidentada por montañas de Aguadulce

   Ahora que han pasado 15 días desde la última vez que corrí y estando casi todo el día encerrado en casa y con los nervios a flor de piel, me he decidido a hacer esta crónica de mi último entreno, que como muchos sabéis, no acabó muy bien porque tuve una caída debido a que me torcí el tobillo creándome un esguince severo en el tobillo izquierdo, además de un par de brechas en la pierna derecha que ocasionaron que me dieran puntos por primera vez a mis 37 años y nada menos que ¡15 puntos!, además de todo el cuerpo magullado.
   Ahora vamos con la crónica del día ya que dio lugar a unas fotos espectaculares (sobre todo las últimas).
   Era el sábado 4 de Agosto y estaban aquí Fran y Esther, nuestros amigos de Jaén y como Fran es aficionado al running pues decidimos salir a correr temprano. Aunque Fran no le gusta correr más de 1 hora yo lo convencí para hacer la ruta que hago a diario por la montaña de Aguadulce que son casi dos horas, así que accedió un poco resignado a hacerla no sin reticencias ya que siempre dice que está mal de forma y que no aguantará aunque como comprobaría después nada más lejos de la realidad.
   El día amaneció espectacular para una sesión de trail ya que en estas fechas en las que el calor y el sol castigan sin compasión por estas latitudes, resulta que estaba toda la montaña cubierta de una espesa niebla la cual no dejaba pasar los rayos del sol y que agradecieron nuestros cuerpos.
    La ruta comienza ascendiendo y se sigue subiendo sin tregua desde el punto de menor altitud en la salida (155 m) hasta el punto de máxima altitud a poco más de 5 km del recorrido (775 m) lo que se traduce en una pendiente media de más del 12% con tramos del 30%. Una buena ruta para practicar las subidas y muy cerca de casa.
   Nada más comenzar me doy cuenta de lo que me espera ya que Fran comienza a subir a un ritmo bastante más fuerte de lo habitual en mí y tengo que esforzarme para seguirlo (menos mal que está en baja forma). Seguimos subiendo a buen ritmo y si no fuera por las muchas paradas para echar fotos, seguro que habría batido mi récord de subida al punto más alto que lo tengo en 49 minutos y creo que tardamos este día unos 51 m con varias paradas incluidas.
 Espectacular como estaba la sierra esa mañana.
Llegados al punto más alto, la ruta enlaza con una pista que va hasta Enix, la cogemos hacia la izquierda pero la recorremos pocos metros ya que poco después continuamos por una pista algo escondida y estrecha que nos sale a la derecha y nos lleva por una de la partes más bonitas y que creo que es de las menos conocidas de la zona ya que está poco transitada. Bajamos un poco entre grandes matorrales y pequeños pinos que plantarían hace años y que debido a la sequedad de la zona les está costando mucho trabajo crecer, aunque poco a poco lo van consiguiendo, es increíble la naturaleza, como se habré paso en condiciones extremas.
 Al llegar al fondo de un pequeño barranco la ruta se pone otra vez cuesta arriba donde nos vuelven a aparecer algunos pinos y unos matorrales que no se su nombre pero me acuerdo de toda su familia cada vez que paso ya que son muy pinchosos y me arañan las piernas cada vez que los cruzo.
    Aunque el sol está escondido por la niebla y no hace excesivo calor, al ser la humedad ambiental tan alta al final decido imitar a Fran y me quito la camiseta ya que la llevo empapada totalmente en sudor como si me hubiera lanzado a una piscina con ella puesta.
Llegados a la nueva cumbre, la ruta tiene una nueva bajada algo peligrosa debido a las innumerables piedras pero que sorteamos sin el menor contratiempo.
 Un salto, pero tranquilos que todavía no hemos llegado al fatídico final.
 Hasta aquí todo marchó fantásticamente y disfrutamos como enanos de una mañana que apuntaba a ser una gran sesión de montaña con muy buena compañía pero que yo fastidié en mi afán de conseguir una foto espectacular. Como tenía ganas de tener una foto en el aire, le dije a Fran que se adelantara con el móvil y se pusiera en buena posición para captar una buena instantánea y vaya que si la captó. Parece ser que tengo las piernas más fuertes de lo que pensaba y me pasé en el impulso así que salté más de lo debido y eso unido a que el terreno es irregular y tiene pendiente descendente, no logré poner bien los pies en la caída con el cosiguiente fatídico final. Las imágenes hablan por sí solas:

   Como podéis comprobar la caída fue muy peligrosa ya que como se ve en esta última foto, me dirijo hacia unas rocas afiladas las cuáles fueron las responsables de las dos brechas que me hice en la pierna derecha. La mano derecha está a punto de colisionar con el suelo, lo que me ocasionó una herida en la palma de la mano que me dejó un trozo sin piel y con molestias en la muñeca, cosa que no me ha ayudado mucho a la hora de coger la muleta ya que es justo la mano contraria al esguince que fue en el tobillo izquierdo y por tanto la que utilizo para apoyarme y evitar hacer fuerza con ese tobillo.
   Menuda caída, y menudas fotos, no creo que haya mucha gente que tenga fotos así de sus lesiones, jaja, exceptuando los deportistas profesionales cuando se lesionan en algo televisado.
   Todavía recuerdo esa sensación que tuve cuando ya estaba en el suelo, boca abajado después de haber dado unas cuantas vueltas. Puedo asegurar que lo que menos me dolió en ese preciso instante fue el físico, justo cuando de das un golpe como ese no eres consciente de lo que te has hecho, ni siquiera pensaba que me habría hecho un esguince y menos de esa magnitud ya que no me dí cuenta de que me lo había doblado así que imaginaros cuando vi las fotos ¡!. Cuando estás ahí tirado, sin poder moverte, te vienen a la cabeza un montón de sentimientos, la mayoría de rabia por haber hecho una estupidez así que aunque no me diera cuenta de lo grave que era en un principio, si que sabía que tendría sus consecuencias una caída de esa magnitud. Estuve un rato ahí tirado baca abajo y llorando como un niño más de rabia que de dolor, mientras que le pobre Fran asustado intentaba levantarme. Fran si que se asustó bastante más que yo ya que vio de primera fila toda la secuencia y al revés que yo, el pensaba que el golpe sería más grave porque imaginaros sin en vez de dar con la pierna en las rocas doy con la cabeza. Después de recuperarme un poco y asimilar lo que me había pasado y maldecir mil veces esa idea que tuve de echarme esa foto, intento levantarme con ayuda de Fran que se da cuenta de la gran brecha que tengo en el muslo derecho, muy abierta pero sin una gota de sangre. Inmediatamente me la envuelve en la camiseta que antes me había quitado y la aprieta bien. Tengo otra brecha más pequeña justo debajo de la rodilla la cual si sangra y me llega la sangre hasta el pié, puff, que roja y alarmante es la sangre. Intento andar pero el tobillo me duele a rabiar y además estoy un poco mareado, no veo bien, todo a mi alrededor se ve borroso y encima tenemos que andar cerca de un kilómetro en terreno lleno de rocas y cuesta abaja para llegar a un carril en el que se puede llegar en coche. Me tengo que sentar un poco para recuperarme pero Fran insiste en que hay que moverse porque después de enfriarme la cosa será peor así que poco a poco me arrastro apoyado en mi colega el cual debió hacer un gran esfuerzo ya que será unos 10 cm más bajo que yo y seguramente le ganaré en más de 10 kg. Total que como podemos llegamos al carril y andamos un poco por el, nos cruzamos con un hombre que se limita a saludar, sin preguntar siquiera que me había pasado, llevando como llevaba la pierna chorreando de sangre, increíble como se está poniendo esta sociedad, cada uno a lo suyo, en fin. Llegado a un punto le digo  a Fran que yo ya no puedo más así que me deja sentado en una roca y sale corriendo en busca de su coche, con el inconveniente de que no conoce la zona así que no sabré cuánto tardará en encontrarlo ya que el ciercuito es circular y no volvemos por el mismo sitio de que salimos. Allí me quedo solo no sé cuánto tiempo, pero que me parecieron horas aunque creo que sería sobre media hora, hasta que veo subir con un diablo, el BMW recién comprado de Fran, uff, seguro que sufrió con las rocas dando en los bajos del coche. Una vez subido en el coche ya me alivié, directos al ambulatorio de Aguadulce, siendo este el resultado:
   Ya por fin me han quitado los puntos y parece que han curado muy bien y rápido. El tobillo mejora muy poco a poco y eso que estoy yendo a un fisioterapeuta, pero bueno, hay que tomarlo con paciencia.
   Desde aquí quiero agradecer enormemente la ayuda de Fran, un gran amigo y mejor persona, que arrastró de mí y me cuidó hasta que llegó y mujer al ambulatorio, siento enormemente haberos estropeado el fin de semana. También agradezco a todos/as aquellos/as que se han preocupado por mí, y se han interesado por mi estado en estos momentos tan difíciles, es en situaciones así cuando uno puede comprobar quienes son los amigos de verdad, gracias a todos ellos.
   Este finde he empezado a andar, ayudado de una muleta, y ayer incluso hice 26 km en la bici, pero siento que aún me queda para poder correr ya que aunque parece que queda poca inflamación, aún me duele al andar. Dentro de poco más de un mes tengo mi cita para la maratón de montaña de Los lagos de Covadonga que será el 23 de septiembre. Tengo el tiempo un tanto justo pero aún tengo esperanzas en poder realizarla. Muchos de mis amigos me dicen que no creen que lo pueda hacer, espero poder sorprenderlos y en un mes y 4 días poder escribir aquí la crónica de esa carrera, solo el tiempo les dará o quitará la razón, pero por mi parte voy a poner todo mi empeño. 
   Aunque muchos me pregunten que por qué tengo que correr tanto, que si ya tengo una edad, que si los excesos son malos, que no comprenden como me puede gustar correr tanto, yo les digo que alguien que nunca ha corrido y se tira las horas muertas en el sofá, jamás podrá comprender esta pasión, y la verdad es que ya he llegado a un punto en el que me da lo mismo lo que piensen los demás, yo tengo claro que mientras el cuerpo me responda seguiré corriendo cada vez más y más, porque ya no concibo mi vida sin ello y no pretendo que me entienda pero por lo menos espero que lo respeten.
   Si se puede sacar algo positivo de este percance es el que a partir de ahora iré con más sentido común a la montaña y seré más precavido, y así poder disfrutar de este deporte mucho tiempo.
   Ahora que veo las fotos corriendo por la montaña me han dado unas ganas tremendas de volver a correr, que mono tengo de ello, a ver cuando puedo empezar a trotar un poco.

   Para quien no conozca la ruta y quiera hacerla (con más sentido común que yo) dejo aquí un enlace a la ruta completa: http://www.gps-sport.net/trainings/running_917124
   
   

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