domingo, 9 de agosto de 2026

Alta Ruta de los Perdidos Plus

Cinco días, 122,23 km y 9.152 metros de desnivel positivo por el corazón de los Pirineos...

"Las mejores aventuras no siempre son las más largas, sino aquellas que consiguen permanecer contigo mucho tiempo después de haber terminado."

Hay rutas que recorres. Y hay rutas que, sin darte cuenta, terminan formando parte de ti.

La Alta Ruta de los Perdidos pertenece a ese reducido grupo de travesías capaces de dejar huella. Un itinerario circular que enlaza algunos de los lugares más emblemáticos de los Pirineos, cruzando continuamente la frontera entre España y Francia y recorriendo parajes tan espectaculares como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Circo de Gavarnie o el macizo del Vignemale.

Desde hacía tiempo tenía esta ruta en la lista de aventuras pendientes. Sobre el papel ya prometía mucho: varios días enlazando refugios de alta montaña, grandes desniveles, paisajes alpinos y algunos de los senderos más famosos del Pirineo.

Pero si algo caracteriza nuestra forma de entender la montaña es que, cuando existe la posibilidad de añadir algún lugar especial al recorrido... cuesta mucho decir que no.

Y así nació nuestra propia versión de la Alta Ruta de los Perdidos.

A la ruta oficial, de aproximadamente 93 kilómetros, decidimos añadir algunos de los lugares más impresionantes de todo el Pirineo: la espectacular Faja de las Flores, el descenso hasta la Pradera de Ordesa, la exigente subida por la Senda de los Cazadores y las ascensiones a dos tresmiles tan emblemáticos como el Monte Perdido (3.355 m) y el Petit Vignemale (3.032 m).

El resultado fue una travesía de cinco días con unas cifras que hablan por sí solas.


Ficha técnica de nuestra ruta

📍 Nombre de la ruta: Alta Ruta de los Perdidos (versión ampliada)

📅 Fecha de realización: 7-11 de julio de 2.026

📅 Duración: 5 días

🥾 Distancia total: 122,23 km

⬆️ Desnivel positivo acumulado: 9.152 m

⬇️ Desnivel negativo acumulado: 9.152 m

🏔️ Altitud máxima: Monte Perdido (3.355 m)

⛰️ Tresmiles ascendidos:

  • Monte Perdido (3.355 m)

  • Petit Vignemale (3.032 m)

🇪🇸🇫🇷 Cruces de frontera: 4

🏡 Refugios utilizados:

  • Refugio de Góriz

  • Refugio de Pineta

  • Refuge de la Grange de Holle

  • Refuge de Bayssellance

Dificultad física: ⭐⭐⭐⭐⭐

Dificultad técnica: ⭐⭐⭐⭐☆

Tipo de terreno

  • Senderos de alta montaña

  • Fajas

  • Pedreras

  • Canchales

  • Neveros

  • Tramos equipados

  • Terreno muy alpino




¿Es una ruta para todo el mundo?

Rotundamente no. Aunque sobre el mapa pueda parecer "solo" una travesía de refugio en refugio, la Alta Ruta de los Perdidos exige una buena preparación física y experiencia previa en montaña. Los desniveles diarios son muy importantes y existen numerosos tramos donde el terreno obliga a caminar despacio, utilizando las manos en algunos puntos o avanzando con mucha atención.

Además, el tiempo puede cambiar muy rápidamente. Nosotros mismos lo comprobamos durante la segunda etapa, cuando una tormenta nos alcanzó en una de las zonas más expuestas del recorrido.

En alta montaña, la planificación es importante. Pero saber renunciar cuando las condiciones no acompañan lo es todavía más.


Preparativos

Una aventura como esta comienza mucho antes de ponerse las zapatillas.

Reservar los refugios con suficiente antelación, estudiar los mapas, analizar las etapas, preparar el material y revisar la meteorología forman parte de la propia experiencia.

Nosotros decidimos realizar la ruta con mochila de trail de 20 L para cinco días, llevando únicamente lo imprescindible para dormir en refugios y movernos con seguridad por alta montaña. Comida la justa para tomar entre etapas ya que cena y desayuno lo hacíamos en los refugios donde dormimos y comida de mediodía en refugios de paso.

El material incluía:

  • Mochila de 20 L.

  • Bolsa estanca.

  • 3 Softflask de 500 mL, uno de ellos con filtro.

  • Bastones.

  • Zapatillas de trail.

  • Camiseta térmica de manga larga.

  • Dos camisetas, dos calcetines y dos pantalones cortos (lavamos en los refugios).

  • Saco sábana para los refugios.

  • Toalla, gel, cepillo y crema de dientes.

  • Impermeable.

  • Frontal.

  • Botiquín.

  • GPS con todos los tracks cargados.

  • Crampones para zapatillas.

  • Gorra, guantes finos, crema solar, etc.

Inicialmente el itinerario previsto incluía atravesar Tucarroya, uno de los pasos más espectaculares de toda la ruta. Sin embargo, una vez allí, los guardas y varios montañeros nos advirtieron de que la bajada por la vertiente francesa todavía conservaba nieve y presentaba una inclinación muy peligrosa.  Aunque llevábamos crampones, no disponíamos de piolet ni del material específico de alpinismo necesario para afrontar ese descenso con garantías. No fue una decisión fácil. Renunciar al Balcón de Pineta, al Lago Marboré y al refugio de Tucarroya daba mucha pena. Pero la montaña siempre estará ahí. Y ninguna fotografía merece asumir un riesgo innecesario.

Aquella decisión marcaría el resto de nuestra aventura.


Nuestro recorrido

Antes de entrar en el detalle de cada jornada, este fue el itinerario completo que realizamos.

Etapa 1

Refugio de Bujaruelo → Puerto de Bujaruelo → Col des Sarradets → Brecha de Rolando → Faja de las Flores → Pradera de Ordesa → Senda de los Cazadores → Refugio de Góriz

📏 36 km

⬆️ 3.000 m+

⬇️ 2.100 m-


Etapa 2

Refugio de Góriz → Ibón Chelau → Monte Perdido → Refugio de Góriz → Faja de las Olas → Collata d'Anyisclo → Refugio de Pineta

📏 22,65 km

⬆️ 1.848 m+

⬇️ 2.829 m-


Etapa 3

Refugio de Pineta → Cascada del Cinca → Puerto Nuevo de Pineta → Hourquette d'Alans → Refuge des Espuguettes → Cirque de Gavarnie → Gavarnie → Refuge de la Grange de Holle

📏 22 km

⬆️ 1.655 m+

⬇️ 1.452 m-


Etapa 4

Refuge de la Grange de Holle → Oulettes d'Ossoue → Presa de Ossoue → Grottes de Bellevue → Refuge de Bayssellance → Petit Vignemale → Refuge de Bayssellance

📏 19,43 km

⬆️ 1.923 m+

⬇️ 767 m-


Etapa 5

Refuge de Bayssellance → Hourquette d'Ossoue → Lacs d'Araillé → Refuge des Oulettes de Gaube → Col des Mulets → Cul de l'Ara → Mallata deras Batans → Vado d'Ordiso → Puente de Bujaruelo

📏 22,15 km

⬆️ 726 m+

⬇️ 2.034 m-


Descripción detallada de cada etapa:


Etapa 1/5

De Bujaruelo a Góriz: Brecha de Rolando, Faja de las Flores y Ordesa

Refugio de Bujaruelo – Puerto de Bujaruelo – Col des Sarradets – Brecha de Rolando – Faja de las Flores – Pradera de Ordesa – Senda de los Cazadores – Refugio de Góriz


El comienzo

El punto de partida elegido para nuestra aventura fue el Puente de Bujaruelo, a unos 1.338 metros de altitud, junto al refugio del mismo nombre.


Cinco días por delante. Una mochila cargada. Y muchas ganas de comprobar qué nos tenía preparada esta Alta Ruta de los Perdidos.

La primera etapa ya daba una pista bastante clara de lo que iba a ser la aventura. Sobre el papel, el recorrido oficial no parecía suficiente para nosotros, así que decidimos añadirle algunos "pequeños extras" 😅. Y vaya si se notaron.

Nuestro recorrido nos llevaría hasta la Brecha de Rolando, para después desviarnos hacia la Faja de las Flores, bajar hasta la Pradera de Ordesa y volver a ganar altura por la Senda de los Cazadores hasta alcanzar el refugio de Góriz. En total, 36 kilómetros y 3.000 metros de desnivel positivo. Para ser el primer día, no estaba mal.


Hacia el Puerto de Bujaruelo

Desde Bujaruelo comenzamos a ganar altura progresivamente en dirección al Puerto de Bujaruelo, situado alrededor de los 2.273 metros.

El paisaje va cambiando rápidamente mientras dejamos atrás los bosques y praderas del valle y nos adentramos en un ambiente cada vez más alpino.

La sensación de estar comenzando una gran travesía empieza a hacerse realidad. Todavía llevamos las piernas frescas y la mochila parece relativamente ligera. Todavía. Porque sabemos que delante tenemos cinco días y más de 9.000 metros de desnivel positivo.


Col des Sarradets y la Brecha de Rolando

Continuamos hacia el territorio francés, atravesando el Col des Sarradets, a unos 2.589 metros, antes de afrontar uno de los lugares más emblemáticos de toda la ruta. La Brecha de Rolando, a unos 2.807 metros de altitud.


Llegar hasta allí es uno de esos momentos en los que merece la pena detenerse. La enorme abertura en la cresta fronteriza parece imposible cuando la contemplas desde abajo. Y cuando finalmente te colocas bajo ella, la dimensión del lugar impresiona todavía más.

Estamos, además, ante uno de los pasos naturales más conocidos entre España y Francia. Y es precisamente aquí donde la aventura empieza a adquirir ese carácter internacional que marcará toda la travesía.

España → Francia → España → Francia...

Durante los cinco días acabaríamos cruzando la frontera en cuatro ocasiones. Pero todavía nos quedaban tres.


La Faja de las Flores

Desde la Brecha de Rolando abandonamos el recorrido más habitual de la Alta Ruta para dirigirnos hacia uno de los grandes objetivos de esta primera jornada: la Faja de las Flores.

Situada en la vertiente de Ordesa, esta espectacular cornisa recorre la pared del valle a una altitud aproximada de 2.400 metros, ofreciendo unas vistas extraordinarias sobre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.


El sendero atraviesa una zona de alta montaña en la que la sensación de exposición es constante. No es un lugar para caminar distraídamente. Hay que prestar atención al terreno, especialmente cuando aparecen zonas más estrechas, roca suelta o pequeños destrepes.

Pero precisamente esa combinación de terreno técnico y panoramas hace que sea uno de los lugares que más ganas teníamos de recorrer.

Desde aquí se obtiene una perspectiva privilegiada de las paredes de Ordesa y de algunas de las grandes cumbres del entorno.


Es uno de esos lugares en los que resulta imposible no parar cada pocos metros para mirar hacia atrás. Y también para sacar la cámara.


Descenso a la Pradera de Ordesa

Después de recorrer la Faja de las Flores comenzaba uno de los grandes descensos de la jornada.

Nuestro objetivo era alcanzar la Pradera de Ordesa, situada aproximadamente a 1.300 metros de altitud.

Eso significaba perder más de mil metros de altura.

Y todavía no habíamos terminado. Algunos destrepes como el de las clavijas de Carriata fueron brutales.

La bajada nos devuelve progresivamente al ambiente forestal y al fondo del valle. Después de estar durante horas en terreno alpino, el cambio resulta espectacular. El ruido del agua, el bosque y la verticalidad de las paredes de Ordesa crean un escenario completamente diferente. Hacemos pequeña parada en el restaurante de la Pradera de Ordesa para comer un poco y tomar una cocacola bien fresquita.

Pero nosotros teníamos un pequeño problema. Habíamos bajado demasiado. Porque ahora tocaba volver a subir.


La Senda de los Cazadores

Desde la Pradera de Ordesa comenzamos la subida por la famosa Senda de los Cazadores. La senda asciende de forma muy pronunciada hasta alcanzar el entorno de la Faja de Pelay, alrededor de los 1.900-2.000 metros.

Mirador de Calcilarruego 1.950 m.

Después de todo lo que llevábamos acumulado, esta subida empezó a hacerse realmente dura. Y el calor tampoco ayudaba.

Uno de los recuerdos que más se nos quedó de aquella primera jornada fue precisamente la sensación de afrontar los últimos kilómetros con mucho calor y poca agua. Recomiendo cargar con bastante agua en la pradera, yo con 1 L no tuve suficiente hasta Góriz.

El cuerpo empieza a notar los 36 kilómetros que llevamos en las piernas. Pero todavía queda el último esfuerzo.


Llegada al refugio de Góriz

Finalmente alcanzamos el Refugio de Góriz, situado a unos 2.200 metros de altitud.

El final perfecto para una primera etapa que, sobre el papel, ya era una barbaridad.

Y lo más curioso es que, mientras llegábamos agotados al refugio, sabíamos que aquello solo acababa de empezar.

Al día siguiente nos esperaba Monte Perdido.

📏 36 km
⬆️ 3.000 m+
⬇️ 2.100 m-

📍 Track: https://www.strava.com/activities/19244568831

🎥 Vídeo de la etapa: 


Etapa 2/5

Monte Perdido, la Escupidera, Faja de las Olas y descenso a Pineta

Refugio de Góriz – Ibón Chelau – Monte Perdido – Refugio de Góriz – Collata d'Arrablo – Faja de las Olas – Collata d'Anyisclo – Refugio de Pineta


1.180 metros de desnivel en 4,8 kilómetros

Si la primera etapa había sido una buena presentación de lo que nos esperaba, la segunda directamente decidió poner las cosas serias.

El objetivo de la primera parte de la jornada era alcanzar la cima del Monte Perdido, con sus 3.355 metros de altitud.

 

Desde Góriz teníamos por delante una ascensión de aproximadamente 1.180 metros positivos en tan solo 4,8 kilómetros. Es decir, una subida muy concentrada y exigente.

La ascensión nos lleva por el entorno del Ibón Chelau, antes de afrontar las pendientes finales hacia la cumbre.

Y entonces aparece uno de los nombres que más respeto despiertan en esta montaña: la Escupidera.


La Escupidera


La subida ya es exigente, pero la bajada es otra historia. Pendiente pronunciada, piedra suelta y un terreno en el que cada paso requiere atención. Descendiendo por allí me iba preguntando cómo bajarían algunas de las personas que había visto en la cumbre.

No es un tramo en el que apetezca correr. Aquí toca controlar, buscar apoyos y bajar con paciencia. La montaña ya nos había dejado claro que los kilómetros de esta aventura no iban a ser kilómetros normales.


Regreso a Góriz y camino hacia Pineta

Después de volver a Góriz continuamos hacia el siguiente gran objetivo de la jornada: la Faja de las Olas.

El recorrido nos lleva por la Collata d'Arrablo y posteriormente hacia la Faja, antes de alcanzar la Collata d'Anyisclo.

La segunda parte de la jornada vuelve a adentrarnos en un terreno espectacularmente aéreo. Y entonces aparece el agua.


La Faja de las Olas y la tormenta

La Faja de las Olas es uno de esos lugares que justifican por sí solos una ruta por esta zona. Pero aquel día encontramos unas condiciones muy particulares. Una cascada caía sobre el recorrido y hacía que el agua estuviera presente prácticamente en todo el paso. La roca estaba completamente mojada. Y una roca mojada en un terreno tan expuesto obliga a extremar todavía más la precaución.


Llevábamos tiempo viendo cómo se formaba la tormenta. La amenaza estaba ahí. Pero conseguimos atravesar buena parte del tramo. Hasta que, justo al salir de la faja, en una de las zonas más expuestas, la tormenta terminó alcanzándonos.

En alta montaña, hay momentos en los que dejas de pensar en el paisaje y empiezas a pensar únicamente en salir de la zona expuesta. Aquel fue uno de ellos.


El descenso hacia Pineta

Y todavía quedaba una última prueba.vLa bajada hacia Pineta. Después de todo lo acumulado, el descenso parecía no terminar nunca.

Es un tramo muy vertical, técnico y exigente, que apenas permite correr durante buena parte del recorrido.

El objetivo era sencillo: llegar al refugio.

Y finalmente apareció el Refugio de Pineta, aproximadamente a 1.240 metros de altitud.

Una etapa de contrastes extremos.

Habíamos empezado a más de 2.000 metros, subido hasta los 3.355 del Monte Perdido y terminado muchos cientos de metros más abajo.

📏 22,65 km

⬆️ 1.848 m+

⬇️ 2.829 m-

Track: https://www.strava.com/activities/19233519165

🎥 Vídeo de la etapa: 

Etapa 3/5

De Pineta a Gavarnie: cambiamos Tucarroya por el Puerto Nuevo de Pineta

Refugio de Pineta – Cascada del Cinca – Puerto Nuevo de Pineta – Hourquette d'Alans – Refuge des Espuguettes – Pailla – Cirque de Gavarnie – Gavarnie – Refuge de la Grange de Holle


Después de la intensidad de las dos primeras jornadas, amanecíamos en el Valle de Pineta, a unos 1.240 metros de altitud, preparados para afrontar una etapa que, en principio, tenía un recorrido muy especial. El plan era seguir hacia Tucarroya, uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer de toda la Alta Ruta. Pero la montaña tenía otros planes.

Cuando la seguridad manda

Nuestro itinerario previsto pasaba por el Balcón de Pineta, desde donde se disfruta de una de las panorámicas más impresionantes del macizo de Monte Perdido, con el lago de Marboré (2.590 m) y el glaciar de Monte Perdido como protagonistas.

Después debíamos alcanzar el Refugio de Tucarroya (2.666 m), situado en un espectacular collado rocoso sobre el lago.

Vistas de Tucarroya desde el lado francés

Sin embargo, nos advirtieron de que la bajada por la vertiente francesa todavía conservaba nieve y que la fuerte pendiente hacía que el descenso fuera especialmente delicado.

Nosotros llevábamos crampones para zapatillas, pero no disponíamos del material de alpinismo necesario para afrontar aquel tramo con la seguridad que requería. Así que tocó tomar una decisión.

Tucarroya quedaba para otra ocasión.

Y aunque daba mucha pena renunciar al Balcón de Pineta, al lago Marboré y a uno de los pasos más espectaculares de la ruta, en aquel momento y con la información que teníamos, no había opción. En montaña, tener un plan no significa tener que cumplirlo a cualquier precio. La seguridad siempre está por encima del itinerario.


Puerto Nuevo de Pineta: otra vez a Francia

Nuestro recorrido alternativo nos llevó hacia el Puerto Nuevo de Pineta, situado aproximadamente a 2.460 metros. Y allí volvimos a cruzar la frontera. Por segunda vez en la aventura pasábamos de España a Francia.


Hourquette d'Alans y Refuge des Espuguettes

Continuamos hacia la Hourquette d'Alans (2.430 m), un espectacular paso de montaña que comunica el valle de Pineta con el entorno de Gavarnie. El paisaje cambia completamente.

Atrás queda el macizo de Monte Perdido y delante aparece un nuevo escenario dominado por las grandes paredes y cumbres que rodean el Circo de Gavarnie.

Nuestro siguiente objetivo era el Refuge des Espuguettes (2.027 m).


Desde aquí comenzamos a perder altura hacia Pailla, aproximadamente a 1.700 metros, antes de continuar hacia uno de los lugares más conocidos de los Pirineos franceses.


El Circo de Gavarnie

Si hay lugares que incluso quienes no conocen demasiado los Pirineos han visto alguna vez en fotografías, este es uno de ellos.

El enorme anfiteatro glaciar, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, impresiona por sus dimensiones y por la verticalidad de sus paredes.

Y después de dos jornadas de montaña tan exigentes, llegar hasta aquí supuso también un cambio de ritmo.

Por primera vez en varios días aparecía ante nosotros un núcleo habitado y, con él, un ambiente completamente diferente al de los refugios y senderos de alta montaña.

Habíamos llegado a Gavarnie, a unos 1.375 metros de altitud. Y la casualidad quiso que nuestra llegada coincidiera con un acontecimiento muy especial.


Gavarnie y el Tour de Francia

Aquel día era el final de una etapa del Tour de Francia.

El pequeño pueblo estaba abarrotado. Calles llenas de gente, aficionados, bicicletas, camisetas, banderas y un ambiente completamente diferente al que habíamos vivido durante las jornadas anteriores.

Después de horas caminando por la montaña, entrar en Gavarnie fue como cambiar de planeta.

Y, por supuesto, con el hambre que llevábamos después de tantos kilómetros, la visita al pueblo tenía otro objetivo fundamental. Comer. 😅

Pero todavía quedaba algo más.

Como vimos que disponíamos de tiempo, decidimos subir hasta nuestro alojamiento, el Refuge de la Grange de Holle (1.495 m), situado a las afueras de Gavarnie. Nos duchamos, descansamos un poco y, lejos de dar la jornada por terminada, volvimos a bajar al pueblo. Queríamos ver llegar a los primeros corredores del Tour.


Y entonces apareció Macron

Entre la multitud y todo el dispositivo que rodeaba la llegada de la carrera, ocurrió algo que difícilmente habríamos imaginado al comenzar la jornada. A pocos metros de nosotros estaba el presidente de Francia. Una situación bastante surrealista después de haber pasado buena parte del día caminando por senderos de alta montaña. 😅

Monte Perdido por la mañana, frontera franco-española, circo de Gavarnie, Tour de Francia y, para terminar, Macron.

No estaba nada mal como final de etapa.

📏 22 km
⬆️ 1.655 m+
⬇️ 1.452 m-

📍 Track: https://www.strava.com/activities/19244497511

🎥 Vídeo de la etapa: 



Etapa 4/5

Del verde de Ossoue al mundo glaciar del Vignemale

Refuge de la Grange de Holle – Tousaus – Sausse Dessus – Lourdes – Oulettes d'Ossoue – Grottes de Bellevue – Refuge de Bayssellance – Petit Vignemale


A partir de aquí comenzaba para mí una parte completamente desconocida de la Alta Ruta de los Perdidos. Nunca había recorrido este sector del Pirineo francés. Y probablemente por eso esta etapa terminó siendo una de las grandes sorpresas de toda la aventura.

Salimos del Refuge de la Grange de Holle (1.495 m) y comenzamos a ganar altura atravesando un paisaje que poco tenía que ver con el de las jornadas anteriores.

Primero apareció el verde. Mucho verde. Praderas, montañas suaves y vacas pastando. Por momentos parecía que habíamos cambiado los Pirineos por Asturias. 🐄🌿

Pero poco a poco la montaña empezó a transformarse. El paisaje se hizo más áspero, las pendientes aumentaron y comenzaron a aparecer las grandes cumbres del macizo del Vignemale.

Y entonces empezó el espectáculo.


Ossoue: agua, nieve y alta montaña

Nuestro recorrido nos llevó hacia el entorno de Ossoue, donde encontramos la espectacular presa de Ossoue, situada alrededor de los 1.834 metros, y la cascada del mismo nombre.


A medida que ganábamos altura, el paisaje se hacía cada vez más alpino. Y a estas alturas del verano todavía encontramos grandes neveros. Uno de ellos nos dejó una de las imágenes más simpáticas de toda la ruta. Mientras atravesábamos la nieve apareció una marmota que decidió acompañarnos durante un rato, correteando por el nevero. 😍 Una pequeña escena que probablemente no estaba en ningún track, pero que se convirtió en uno de los recuerdos de la jornada.


Las Grottes de Bellevue y Henry Russell

Uno de los puntos curiosos del recorrido fueron las Grottes de Bellevue. No son simplemente unas cavidades naturales más de la montaña. Están vinculadas a Henry Russell, una de las grandes figuras de la exploración pirenaica del siglo XIX y una persona estrechamente ligada al Vignemale.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX se excavaron varias de estas cuevas para poder utilizarlas como refugios y lugares de vivac durante sus estancias en el macizo.

El propio Russell llegó a impulsar la construcción de varias cuevas en el Vignemale, buscando algo que hoy puede resultar sorprendente: poder dormir dentro de la propia montaña y prolongar sus estancias en la alta montaña.

En las cuevas de Bellevue todavía quedan testimonios de aquella época, entre ellos el conocido reloj de sol restaurado posteriormente.


Encontrar estos vestigios en mitad de un paisaje tan salvaje añade una dimensión diferente a la ruta. No solo estás atravesando una montaña. Estás caminando por la historia de quienes ayudaron a explorarla.


Refuge de Bayssellance


Finalmente alcanzamos el Refuge de Bayssellance, situado a 2.651 metros. El refugio guardado más alto de los Pirineos franceses. Y aquí podríamos haber dado por terminada la jornada.

Pero todavía teníamos tiempo. Y, después de cuatro días de aventura, parece que aún no habíamos aprendido a dejar una etapa tranquila. 😅 Frente a nosotros estaba el Petit Vignemale.


Petit Vignemale: otro tresmil

El Petit Vignemale alcanza los 3.032 metros de altitud.

Una cima cercana al refugio y, sobre todo, una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar. Así que dejamos las mochilas en el refugio y comenzamos la ascensión.


La subida es dura, pero relativamente corta para todo lo que llevábamos acumulado. Y una vez arriba, la recompensa fue espectacular. 360 grados de alta montaña.

El Vignemale, Los glaciares, Los valles franceses. Y la sensación de estar contemplando desde arriba buena parte del recorrido que habíamos realizado durante los días anteriores.

Otro tresmil más en el bolsillo.

Después regresamos al refugio para disfrutar tranquilamente del resto de la tarde junto al resto de montañeros. Después de varios días de caminar prácticamente sin parar, aquel ambiente de refugio, rodeados de personas que compartían la misma pasión por la montaña, fue uno de esos momentos que también forman parte de una travesía.

📏 19,43 km
⬆️ 1.923 m+
⬇️ 767 m-

📍 Track: https://www.strava.com/activities/19268656096

🎥 Vídeo de la etapa: 


Etapa 5/5

El regreso a Bujaruelo: cuando una aventura se convierte en recuerdo

Refuge de Bayssellance – Hourquette d'Ossoue – Lacs d'Araillé – Refuge des Oulettes de Gaube – Col des Mulets – Cul de l'Ara – Mallata deras Batans – O Cerbillonar – Vado d'Ordiso – Puente de Bujaruelo


Cinco días de aventura. Cuatro jornadas de montaña. Más de cien kilómetros en las piernas. Y todavía nos quedaba una última etapa.

Salimos del Refuge de Bayssellance (2.651 m) con un objetivo muy sencillo: volver a Bujaruelo.

Pero antes de terminar, la Alta Ruta todavía tenía preparado un último regalo.


Hourquette d'Ossoue y los Lacs d'Araillé

Comenzamos ascendiendo hasta la Hourquette d'Ossoue (2.734 m).

Desde allí el recorrido se adentra nuevamente en un paisaje de alta montaña antes de comenzar a perder altura hacia los Lacs d'Araillé.

El cansancio ya era evidente, pero también aparecía una sensación diferente. La sensación de que la aventura estaba llegando a su final.


Refuge des Oulettes de Gaube

Uno de los lugares más espectaculares de esta última etapa fue el Refuge des Oulettes de Gaube, situado a unos 2.151 metros.


El entorno es sencillamente espectacular. El agua aparece por todas partes y las grandes paredes del macizo del Vignemale dominan el paisaje. Es uno de esos lugares en los que puedes entender perfectamente por qué esta zona está considerada una de las grandes joyas del Pirineo. Pero no podíamos quedarnos allí. Nos esperaba el último gran collado de nuestra aventura.


Puerto de los Mulos: la última frontera

Comenzamos la subida hacia el Col des Mulets, conocido en español como Puerto de los Mulos, a unos 2.591 metros de altitud.

Y aquí ocurrió algo que, simbólicamente, tenía mucho significado.

Cruzamos por última vez la frontera entre Francia y España.

Habíamos cruzado la frontera cuatro veces durante la travesía. Y aquella era la última. A partir de aquí, todo el camino nos llevaría de nuevo hacia Bujaruelo. Hacia el punto donde cinco días antes habíamos comenzado.


La larga bajada a Bujaruelo

Desde el Puerto de los Mulos comenzaba una larguísima bajada.

Pasamos por Cul de l'Ara, aproximadamente a 2.430 metros, y continuamos descendiendo por la Mallata deras Batans, O Cerbillonar y posteriormente el Vado de Ordiso, alrededor de los 1.580 metros.

La montaña comenzaba a perder altura. Los paisajes alpinos quedaban atrás. Y las piernas, contra todo pronóstico, todavía respondían.

Después de cinco días cargando con las mochilas, después de más de 120 kilómetros y más de 9.000 metros de desnivel positivo acumulado, empezamos a correr. No era una carrera. No había ningún motivo para correr. Pero simplemente nos apetecía. Era como si el cuerpo supiera que estábamos llegando al final y quisiera disfrutar hasta el último metro.


El Puente de Bujaruelo

Y finalmente apareció. El mismo puente. El mismo río. El mismo lugar donde cinco días antes habíamos comenzado. El Puente de Bujaruelo. Habíamos cerrado el círculo. Pero faltaba un último ritual...

Nos quitamos las mochilas, las zapatillas y nos metimos en las aguas cristalinas del río bajo el puente. Después de cinco días de montaña, aquel baño no podía saber mejor. Era el final perfecto.

📏 22,15 km
⬆️ 726 m+
⬇️ 2.034 m-

📍 Track: https://www.strava.com/activities/19269569208

🎥 Vídeo de la etapa: 


Cinco días después...

Cuando comenzamos la ruta, desde este mismo lugar, sabíamos que nos esperaba una gran aventura. Pero es imposible saber realmente lo que una ruta va a dejarte hasta que la has terminado.

Habíamos recorrido:

122,23 kilómetros.

9.152 metros de desnivel positivo.

9.182 metros de descenso.

Y después, ese baño en el río. 

Quizá por eso las rutas de varios días tienen algo especial.

Porque durante cinco días la montaña se convierte en tu casa.

Tu mundo se reduce a una mochila, un mapa, unas zapatillas, un refugio al final de cada jornada y la persona o personas con las que compartes el camino.

Y cuando finalmente llegas al punto de partida, descubres que no solo has recorrido una montaña.

Has vivido una pequeña historia.

La nuestra terminó en Bujaruelo.

Pero estoy seguro de que cada vez que vuelva a ver una fotografía de la Brecha de Rolando, de Monte Perdido, de Gavarnie o del Vignemale, una parte de aquellos cinco días volverá conmigo.

Porque hay aventuras que terminan cuando llegas al coche.

Y hay otras que empiezan precisamente cuando vuelves a casa.


📊 Resumen final de las cinco etapas

EtapaDistanciaDesnivel +Desnivel -
1. Bujaruelo – Góriz36 km3.000 m2.100 m
2. Góriz – Pineta22,65 km1.848 m2.829 m
3. Pineta – Gavarnie22 km1.655 m1.452 m
4. Gavarnie – Bayssellance19,43 km1.923 m767 m
5. Bayssellance – Bujaruelo22,15 km726 m2.034 m
TOTAL122,23 km9.152 m9.182 m

📍 Track en Wikiloc de toda la ruta: 

Powered by Wikiloc

⚠️ Importante: nuestros tracks corresponden a la variante que realizamos nosotros y no deben considerarse como una ruta oficial. Especialmente en zonas de alta montaña, las condiciones de nieve, hielo, agua y meteorología pueden cambiar completamente la dificultad de un tramo.

Antes de seguirlos es imprescindible comprobar las condiciones actuales y valorar si el recorrido y el material disponible son adecuados para cada persona.


🎥 La aventura en vídeo

Si después de leer la crónica quieres ver cómo fue realmente la aventura, aquí puedes encontrar el vídeo completo de las cinco etapas:



🏔️ ¿Repetiría la Alta Ruta de los Perdidos?

Sí. Sin ninguna duda. Aunque probablemente la próxima vez intentaría hacer algo que esta vez se quedó pendiente: Tucarroya.

Pero solo cuando las condiciones y el material sean los adecuados.

Porque esa es quizá una de las mayores enseñanzas que nos deja la montaña después de una aventura así:

No se trata de completar una ruta a cualquier precio.

Se trata de disfrutarla, tomar buenas decisiones y volver a casa con ganas de volver a salir.

Y cinco días después de aquel baño en el río Ara, creo que los tres podemos decir que la Alta Ruta de los Perdidos nos ha dejado una de esas historias que tardaremos mucho tiempo en olvidar.

Hasta la próxima aventura. 🏔️❤️


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