martes, 4 de agosto de 2026

CARROS DE FOC PLUS EN SOLITARIO

CARROS DE FOC PLUS EN SOLITARIO

89,39 kilómetros, 7.010 metros positivos y una aventura que terminó siendo mucho más que una ruta

Hay aventuras que se planean durante meses y otras que, de repente, cambian de forma.

La Carros de Foc Plus iba a ser una aventura compartida. En principio íbamos a recorrerla Marcos y yo, ya que Víctor, el tercer integrante del grupo, finalmente no podía acompañarnos. Pero, pocos días antes de salir, los grandes incendios que estaban afectando a España hicieron que Marcos decidiera quedarse cerca de casa. Vivía en una zona próxima a los incendios de Madrid y no quería marcharse sin que la situación estuviera controlada. Una pena. 🥲

Durante un tiempo dudé. Había hecho muchísimas rutas en solitario, pero nunca una travesía de varios días, durmiendo en refugios y teniendo que afrontar cada jornada completamente por mi cuenta. No era lo mismo salir solo unas horas que embarcarme en una aventura de casi noventa kilómetros y más de siete mil metros de desnivel positivo.

Pero, después de darle unas vueltas, decidí ir. Y ahora, cuando miro atrás, creo que fue una de las mejores decisiones que podía haber tomado.

La Carros de Foc Plus me regaló paisajes espectaculares, refugios inolvidables, encuentros inesperados, kilómetros de roca y mucho tiempo para pensar. También me obligó a salir de mi zona de confort y me demostró que puedo vivir este tipo de aventuras en solitario.

Eso sí: la montaña se encargó de dejar claro que no iba a ponerlo fácil.


¿QUÉ ES LA CARROS DE FOC PLUS?

La Carros de Foc es una travesía circular de alta montaña que enlaza varios refugios del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. La versión Plus amplía el recorrido tradicional incorporando los refugios de Pla de la Font y El Gerdar, creando un itinerario más largo y exigente.

El recorrido discurre por un paisaje de lagos, collados, bosques y grandes macizos de granito. Es una montaña preciosa, pero también muy técnica. En algunos sectores los senderos son claros y permiten avanzar con rapidez; en otros, desaparecen entre bloques, pedreras y caos de roca.

Y eso fue precisamente lo que descubrí durante los primeros días: en esta ruta, los kilómetros no siempre valen lo mismo.


DATOS DE MI RECORRIDO

  • Distancia total: 89,39 km
  • Desnivel positivo acumulado: 7.010 m+
  • Desnivel negativo acumulado: 7.010 m−
  • Altitud máxima: 2.749 m, en el Coll de Contraix
  • Duración: 3 jornadas, más una mini etapa inicial de aproximación al primer refugio.
  • Sentido: antihorario
  • Refugios principales de pernocta: Pla de la Font, Colomèrs y Colomina

Mi recorrido final no coincidió exactamente con el itinerario previsto. En la primera gran jornada seguí una variante recomendada por Ana, la guardesa del Refugi Pla de la Font. Era más corta, más alpina y menos transitada que el recorrido oficial por la zona del Gerdar. Sobre el mapa parecía una buena forma de ahorrar kilómetros. En la montaña descubrí que ahorrar kilómetros no siempre significa ahorrar tiempo.


ETAPA 0 — EL PRÓLOGO

Prat de Pierró → Refugi Pla de la Font

  • Distancia: 5,60 km
  • Desnivel positivo: +600 m
  • Desnivel negativo: −213 m

La aventura comenzó con una pequeña etapa de aproximación desde el aparcamiento de Prat de Pierró (1.650 m) hasta el Refugi Pla de la Font (2.015 m).

Fue una jornada corta, pero con sus seiscientos metros de ascenso. El sendero avanzaba casi siempre por el interior del bosque, entre árboles y vegetación, en un ambiente muy diferente al que encontraría después en la alta montaña.

Decidí hacer esta subida al principio porque, de esa forma, dejaría la última jornada más corta y podría terminar la aventura bajando por el mismo bosque hasta el coche. Después de lo que me esperaba durante los siguientes días, aquella decisión acabaría pareciéndome bastante acertada.

Al llegar al refugio conocí a Ana que, sin saberlo, iba a cambiar el recorrido de mi primera gran etapa. Me explicó que el trazado oficial de la Carros de Foc Plus por la zona del Gerdar era largo, pasaba por carretera en algunos tramos y atravesaba áreas bastante turísticas. Como alternativa, me propuso ir más directo por una zona mucho más montañera: Coma Negra, Cabanes de Dalt, Collada de Bassiero y Refugi de Gerber.

Además, consiguió pasarme el track.

La nueva ruta me ahorraría varios kilómetros y prometía ser más espectacular.

Acepté sin saber que, al día siguiente, iba a descubrir el verdadero significado de la expresión “terreno técnico”.


ETAPA 1 — LA MONTAÑA SALVAJE

Pla de la Font → Refugi de Colomèrs

  • Distancia: 26,84 km
  • Desnivel positivo: +2.373 m
  • Desnivel negativo: −2.240 m

La primera gran etapa comenzó con una mezcla de ilusión, incertidumbre y respeto. Iba solo, estrenaba una variante que no conocía y tenía por delante una jornada larga en una zona de alta montaña poco transitada.

Pronto coincidí con un montañero extranjero que también se alojaba en Pla de la Font. No hablaba español y yo no puedo presumir precisamente de mi inglés, así que nuestras conversaciones fueron breves y bastante improvisadas. Pero compartimos unos diez kilómetros.

No hacía falta hablar demasiado. En una montaña tan técnica, avanzar juntos ya era una forma de compañía.

El recorrido era precioso, con pequeñas lagunas, grandes vistas y una sensación de montaña salvaje que me encantó desde el principio. Sin embargo, en algunos puntos me costó seguir el track. El sendero podía estar muy marcado y, de repente, desaparecer entre piedras y bloques.

Refugi de Gerber 2.460 m

En una zona me desvié y perdí bastante tiempo intentando recuperar el itinerario. El reloj me indicaba que estaba fuera del track, pero no era fácil saber por dónde continuar. Tuve que moverme de un lado a otro hasta localizar de nuevo el camino.

Como referencia para quien siga esta variante: al llegar a una pequeña laguna casi sin agua, hay que ir buscando el paso hacia la izquierda. Hay hitos, pero conviene estar atento.

La ruta continuó por la zona del Refugi de Gerber, los lagos de Gerber, Saboredo y el espectacular entorno de Amitges.

El Refugi d’Amitges me gustó especialmente. Tiene ese ambiente de refugio alpino que invita a quedarse, y allí aproveché para comer el bocadillo que llevaba y acompañarlo con una Coca-Cola.

Refugi d’Amitges 2.365 m

Después seguí hacia el Port de Ratera (2.506 m), Refugi de Saboredo 2.299 m y el Refugi de Colomèrs (2.134 m), rodeado por uno de los paisajes lacustres más impresionantes del recorrido.

Refugi de Saboredo

Refugi de Colomers

Pero llegar hasta allí no fue precisamente rápido. La variante me había ahorrado unos seis kilómetros respecto a los aproximadamente treinta y tres que esperaba hacer. Sin embargo, el terreno era tan técnico que apenas pude correr. Había mucha piedra, bloques, pasos incómodos y tramos en los que cada paso exigía atención.

Los kilómetros avanzaban muy despacio. Muy despacio.

“Madre mía… es que aquí no avanzan los kilómetros.”

Llegué a Colomèrs justo después de las siete de la tarde, prácticamente a la hora de la cena. Ni siquiera hubo tiempo para hacer el check-in con calma: me indicaron directamente que me sentara a comer.

Después de una jornada de 26,84 kilómetros y 2.373 metros positivos, aquello me pareció un recibimiento perfecto.

El Refugi de Colomèrs me encantó por su ubicación junto al lago. Desde allí se respiraba una sensación de alta montaña difícil de explicar. Estaba cansado, pero feliz.

La aventura acababa de empezar.


ETAPA 2 — EL DÍA EN QUE LOS NÚMEROS SE QUEDARON CORTOS

Colomèrs → Colomina

  • Distancia: 35,70 km
  • Desnivel positivo: +3.060 m
  • Desnivel negativo: −2.750 m

Si la primera gran etapa había sido salvaje, la segunda fue directamente brutal.

Antes de empezar sabía que era la jornada más larga. Tenía por delante casi treinta y seis kilómetros y más de tres mil metros de desnivel positivo. Pero los números no explicaban lo que iba a encontrar.

Porque la dificultad no estaba solo en la distancia. Estaba en el terreno.

Un caos interminable de grandes bloques de granito. Kilómetros saltando de roca en roca. Zonas técnicas en las que era imposible correr. Subidas durísimas. Bajadas que obligaban a mantener la concentración durante horas.

La primera etapa de la Alta Ruta de los Perdidos había sido una jornada muy muy dura. Pues bien: esta me pareció todavía más exigente. Con diferencia.

La ruta pasó por el entorno del Port de Caldes (2.567 m), los lagos de la zona de Colomèrs y el Refugi de la Restanca (2.010 m). Allí ocurrió algo que cambió el desarrollo de la jornada.

Refugi la Restanca

Coincidí con una chica catalana llamada Cristina. Llevábamos un ritmo parecido y, como ambos íbamos a atravesar la parte más complicada del recorrido, decidimos continuar juntos.

A partir de ese momento compartimos uno de los sectores más salvajes de toda la aventura. El terreno se convirtió en un auténtico laberinto de bloques. Había que buscar apoyos, saltar de una roca a otra y avanzar con paciencia. No era cuestión de correr; era cuestión de encontrar el siguiente paso. Pasamos por otro refugio, el Refugi Ventosa i Calvell justo antes de afrontar la gran subida de toda la ruta.

Después llegó la subida al Coll de Contraix, a 2.749 metros. Y aquello fue otra historia. La ascensión fue brutal. De esas que parecen no terminar nunca. En algunos momentos me acordé de las canales de Picos de Europa y pensé que aquella subida no tenía nada que envidiarles.

Al llegar arriba encontramos a un grupo de montañeros alicantinos descansando. Nos animaron y nos recibieron con choques de manos. Puede parecer un detalle pequeño, pero después de tantas horas de esfuerzo se agradece muchísimo.

La montaña también tiene esas cosas: personas que no conoces de nada y que, durante unos segundos, celebran contigo que hayas llegado hasta allí.

Después continuamos hacia el Estany de Contraix, el Refugi d’Estany Llong, los Estanyets de Dellui y la Collada de Dellui.

Y entonces comenzó otra batalla. Encontrar el Refugi de Colomina.

El reloj decía que faltaban poco más de cien metros de ascenso, pero avanzaba subiendo y subiendo el refugio no aparecía por ningún lado.

“¿Dónde co.... están esos ciento y pico metros?”

La respuesta era sencilla: detrás de una pequeña elevación. Pero después de treinta y cinco kilómetros y más de tres mil metros positivos, aquella pequeña elevación parecía tener vida propia. 😅

El refugio no se dejó ver hasta que estaba muy cerca. Finalmente apareció y pude llegar, cenar, ducharme y descansar.

Refugi de Colomina (2.416 m)

Cuando terminé la jornada tenía claro que aquella había sido la etapa más dura de toda la aventura. No solo por los números, por el granito, por la técnica, por la concentración y por la sensación de que cada kilómetro había que ganárselo.


ETAPA 3 — EL CAMINO DE REGRESO

Colomina → Prat de Pierró

  • Distancia: 21,25 km
  • Desnivel positivo: +977 m
  • Desnivel negativo: −1.746 m
  • Altitud máxima: 2.712 m

Todo el mundo me había dicho que la última etapa sería rápida y fácil. Después de la jornada anterior, aquello sonaba casi a paseo. Pero la Carros de Foc Plus todavía tenía algunas cosas que decir.

La etapa también tuvo tramos técnicos, grandes bloques de granito y zonas en las que no se podía correr con la facilidad esperada. Es cierto que fue más llevadera que las anteriores, pero, salvo los últimos kilómetros, no fue precisamente un paseo.

Aun así, el paisaje volvió a compensarlo todo.

Uno de los momentos más espectaculares de toda la aventura llegó al contemplar desde arriba el Refugi Josep Maria Blanc. Allí estaba, casi flotando entre las aguas, rodeado de bosque y encajado en un paisaje que parecía diseñado para una postal. Si tuviera que elegir una sola fotografía de toda la Carros de Foc Plus, probablemente elegiría esa.

Y eso que durante la ruta había visto miles de imágenes increíbles. Pero que nadie se deje engañar por la postal.

Aquel paraíso también podía convertirse en un infierno de granito.

Después llegó una subida exigente que, curiosamente, ya no me pareció tan dura. Después de todo lo acumulado durante los días anteriores, mi percepción de lo que era una subida “durilla” había cambiado bastante. 😅

La bajada comenzó de forma muy pronunciada, con terreno suelto y algunos tramos muy verticales. Sin embargo, al no haber tantos bloques de roca, se podía avanzar deslizándose y bajando con bastante fluidez.

Poco a poco el paisaje fue cambiando. La alta montaña dejó paso al bosque. Aparecieron arroyos, ríos y agua por todas partes. Los árboles se hicieron más grandes, el terreno más amable y los senderos más corribles.

Los últimos kilómetros fueron una maravilla: bosque, agua, pasarelas de madera y la sensación de que la aventura estaba llegando a su fin.

Y, finalmente, regresé a Prat de Pierró, al mismo lugar donde había comenzado todo.

La vuelta estaba cerrada.

La Carros de Foc Plus había terminado.


MÁS ALLÁ DE LOS KILÓMETROS

La ruta fue durísima. Eso no admite discusión. Casi noventa kilómetros, más de siete mil metros positivos, bloques interminables, subidas brutales, descensos técnicos y muchos momentos en los que avanzar parecía más complicado de lo que indicaba el mapa.

Pero hay algo que me sorprendió. No lo pasé mal. Al contrario. Disfruté muchísimo de la soledad.

Tuve tiempo para pensar en mis cosas, reflexionar, ordenar ideas y también evadirme. Hubo momentos de silencio en los que simplemente caminaba, miraba el paisaje y dejaba que los pensamientos fueran apareciendo y desapareciendo.

Pude ir a mi aire. Sin tener que seguir el ritmo de nadie. Sin preocuparme por hacer esperar a nadie.

Pude parar cuando me apetecía, hacer todas las fotos y vídeos que quería, quedarme mirando un lago o dedicar unos minutos más a un paisaje.

Y, aunque estaba haciendo la aventura solo, nunca me sentí completamente solo.

Durante el recorrido aparecieron pequeñas compañías: el montañero extranjero con el que compartí parte de la primera etapa, Cristina en la zona más complicada, los alicantinos animándonos en el Coll de Contraix y muchas personas con las que compartí conversaciones breves en los refugios.

Pequeños encuentros que hicieron la aventura todavía más especial.

El único aspecto menos agradable fue el idioma. En muchos refugios y durante buena parte del recorrido se hablaba principalmente en catalán y, al no poder participar con naturalidad en algunas conversaciones, en ciertos momentos me sentí un poco fuera de lugar.

Pero, por encima de todo, me quedo con otra reflexión. Quizá el destino quiso que esta aventura fuera en solitario.

Al principio dudé. Salir sin Marcos significaba abandonar una zona de confort en la que siempre había compartido este tipo de experiencias. Pero ahora creo que también tengo que agradecer que las circunstancias me empujaran a dar ese paso.

La Carros de Foc Plus me ha demostrado que soy capaz de hacer travesías de varios días solo. Que puedo tomar decisiones, resolver problemas, orientarme, afrontar momentos difíciles y disfrutar de la montaña sin depender de que haya alguien a mi lado.

Seguiré prefiriendo compartir estas aventuras cuando sea posible. La montaña también se disfruta de una manera muy especial cuando se comparte con buena compañía.

Pero ahora sé que, si nadie puede acompañarme, ya no tendré que renunciar a un proyecto que me ilusione.

La soledad ha dejado de ser una limitación. Se ha convertido en una posibilidad más.

Y quizá esa sea la mayor cumbre que conquisté durante esta aventura.


VÍDEO COMPLETO DE LA AVENTURA


En el vídeo he reunido los lugares más emblemáticos del recorrido, muchos de los refugios, los lagos, los tramos técnicos, los encuentros inesperados y el regreso al punto de partida.

También aparece el montañero extranjero intentando describir el terreno con una frase que resume perfectamente la ruta:

“Es muy technical.” 😅

Y yo respondiendo con todo el inglés que pude reunir en ese momento.


TRACKS Y ENLACES

Para quien quiera consultar o descargar el recorrido, dejaré aquí los enlaces a las diferentes plataformas:


Si estás pensando en hacer la Carros de Foc Plus, espero que esta crónica te ayude a conocer mejor la ruta. Y si decides recorrerla, no te quedes solo con los kilómetros y el desnivel.

Prepárate para una montaña preciosa. Pero también salvaje. Y, sobre todo, muy técnica.

Nos vemos en la montaña. 🏔️🥾

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